Modelo multidimensional de calidad de vida en pacientes con cáncer avanzado bajo cuidados continuos paliativos
Artículo Original
Multidimensional Model of Quality of Life in Patients with Advanced Cancer Receiving Continuous Palliative Care
Autores
Lazara Dayamila González Benítez 2
Yanela Sánchez González 3
Yareny González Salvador 4
Yurisnielvis Hernández Torres 5
Anaidys Sanamé González 6
Odalys Smith Martínez 7
1 Licenciada en Psicología. Master en Atención Integral al Paciente Oncológico. Hospital Oncológico María Curie, Camagüey, Cuba lisbetramirez021@gmail.com https://orcid.org/0009-0007-8892-2286
2 Licenciada en Enfermería. Master en Atención Integral al Paciente Oncológico. Hospital Oncológico María Curie, Camagüey, Cuba gonzalezlazara424@gmail.com https://orcid.org/0009-0004-3751-1602
3 Licenciada en Enfermería. Hospital Universitario Manuel Ascunce Domenech . yanelasanchez231@gmail.com https://orcid.org/0009-0002-2977-8724
4 Licenciada en Enfermería. Master en Atención Integral al Paciente Oncológico. Hospital Oncológico María Curie, Camagüey, Cuba yarenygonzalez1406@gmail.com https://orcid.org/0009-0004-3602-8109
5 Licenciada en Enfermería. Master en Atención Integral al Paciente Oncológico. Hospital Oncológico María Curie, Camagüey, Cuba hyurisnielvis@gmail.com https://orcid.org/0009-0009-5451-3155
6 Licenciada en Enfermería. Hospital Oncológico María Curie, Camagüey, Cuba anaidyssanamegonzalez@gmail.com https://orcid.org/0009-0000-7604-2395
7 Licenciada en Enfermería. Master en Atención Integral al Paciente Oncológico. Hospital Oncológico María Curie, Camagüey, Cuba odalyssmithmartinez@gmail.com
https://orcid.org/0009-0009-9334-2897
Autor de correspondencia Lisbet Ramírez Jerez *
Resumen
Introducción: La calidad de vida de los pacientes con cáncer avanzado se configuró como un resultado multidimensional influido por la carga sintomática, el distrés psicológico, las estrategias de afrontamiento, el apoyo familiar y las características de la atención paliativa. La interacción entre estos factores exigió modelos explicativos que integraran la evidencia clínica y psicosocial disponible.
Objetivo: Sintetizar la evidencia cuantitativa disponible sobre las relaciones entre carga sintomática, distrés psicológico, afrontamiento, apoyo familiar y calidad de vida en pacientes con cáncer avanzado, como base para la construcción de un modelo de ecuaciones estructurales mediante metaanálisis (MASEM).
Métodos: Se realizó una síntesis de evidencia de estudios publicados principalmente entre 2024 y 2026, identificando investigaciones observacionales, estudios de intervención y revisiones sistemáticas relacionadas con pacientes con cáncer avanzado y cuidados paliativos. Se analizaron las variables, instrumentos, tamaños muestrales y asociaciones cuantitativas disponibles. Las correlaciones directamente reportadas se diferenciaron de los efectos de mediación, regresión e intervención, evitando su transformación artificial en coeficientes correlacionales. La calidad de vida se consideró el resultado final del modelo, mientras que el dolor y la fatiga representaron la carga sintomática; el distrés psicológico y el afrontamiento, los mecanismos psicooncológicos; y el apoyo familiar/social, los recursos potencialmente protectores.
Resultados: La evidencia mostró asociaciones negativas entre dolor y calidad de vida, así como entre fatiga y calidad de vida. El distrés psicológico se relacionó con mayor carga sintomática y menor bienestar. El apoyo familiar y las estrategias de afrontamiento activo mostraron asociaciones favorables con la calidad de vida, mientras que el afrontamiento evitativo presentó relaciones desfavorables. La atención paliativa integrada se relacionó con mejores resultados psicosociales y de calidad de vida en estudios de intervención. Sin embargo, se identificó heterogeneidad en instrumentos, diseños, tamaños muestrales y disponibilidad de matrices de correlaciones, lo que limitó la construcción de una matriz MASEM completa a partir de la evidencia actualmente disponible.
Conclusiones: La evidencia sustentó un modelo multidimensional en el que la carga sintomática, el distrés psicológico, el afrontamiento y el apoyo familiar se relacionaron con la calidad de vida dentro del contexto de los cuidados continuos paliativos. El modelo constituyó una estructura explicativa sustentada en la convergencia de evidencia clínica y psicosocial, pero requirió validación longitudinal y matrices correlacionales suficientemente homogéneas para su estimación formal mediante MASEM. Los resultados respaldaron una atención paliativa continua, integral y centrada en las necesidades clínicas, psicológicas y familiares del paciente con cáncer avanzado.
Palabras clave: cáncer avanzado; cuidados paliativos; calidad de vida; afrontamiento; distrés psicológico; apoyo familiar; metaanálisis de ecuaciones estructurales.
Abstract
Introduction: Quality of life in patients with advanced cancer was configured as a multidimensional outcome influenced by symptom burden, psychological distress, coping strategies, family support, and palliative care characteristics. The interaction among these factors demanded explanatory models capable of integrating the available clinical and psychosocial evidence.
Objective: To synthesize the available quantitative evidence on the relationships among symptom burden, psychological distress, coping, family support, and quality of life in patients with advanced cancer, as a foundation for constructing a meta-analytic structural equation modeling (MASEM) framework.
Methods: An evidence synthesis was conducted using studies published mainly between 2024 and 2026, including observational research, intervention studies, and systematic reviews involving patients with advanced cancer and palliative care. Variables, instruments, sample sizes, and available quantitative associations were analyzed. Directly reported correlations were distinguished from mediation, regression, and intervention effects, avoiding their artificial transformation into correlation coefficients. Quality of life was considered the final model outcome, while pain and fatigue represented symptom burden; psychological distress and coping represented psycho-oncological mechanisms; and family/social support represented potentially protective resources.
Results: The evidence showed negative associations between pain and quality of life, as well as between fatigue and quality of life. Psychological distress was associated with greater symptom burden and poorer well-being. Family support and active coping strategies showed favorable associations with quality of life, whereas avoidant coping was associated with poorer outcomes. Integrated palliative care was related to improved psychosocial and quality-of-life outcomes in intervention studies. However, substantial heterogeneity was identified in measurement instruments, study designs, sample sizes, and the availability of correlation matrices, which limited the construction of a complete MASEM matrix from the currently available evidence.
Conclusions: The evidence supported a multidimensional model in which symptom burden, psychological distress, coping, and family support were related to quality of life within the context of continuous palliative care. The model constituted an explanatory framework supported by converging clinical and psychosocial evidence; however, it required longitudinal validation and sufficiently homogeneous correlation matrices for formal MASEM estimation. The findings supported continuous, comprehensive, and patient-centered palliative care addressing the clinical, psychological, and family needs of patients with advanced cancer.
Keywords: advanced cancer; palliative care; quality of life; coping; psychological distress; family support; meta-analytic structural equation modeling.
Introducción
El cáncer constituye un importante problema de salud pública y su impacto trasciende la enfermedad física, al afectar el bienestar psicológico, las relaciones familiares y la calidad de vida. En este contexto, los cuidados paliativos evolucionan hacia un enfoque integrado y temprano, orientado al control de síntomas, al acompañamiento de pacientes y familias durante la enfermedad. Las recomendaciones actuales respaldan su integración precoz con la atención oncológica, debido a los beneficios sobre el bienestar, el funcionamiento y la calidad de vida. [1,2]
La dimensión psicológica adquiere relevancia en este proceso. Los pacientes con cáncer experimentan distrés, ansiedad, depresión, incertidumbre, alteraciones del sueño y dificultades de adaptación, condiciones que coexisten con dolor, fatiga y deterioro funcional. La evaluación psicológica sistemática identifica necesidades que permanecen inadvertidas durante la atención convencional, mientras que la intervención psicooncológica temprana constituye un componente relevante de los cuidados paliativos integrales. [3,4] Asimismo, los resultados comunicados por los pacientes detectan niveles de distrés que son subestimados en la práctica clínica, reforzando la necesidad de una valoración periódica y estructurada. [5]
La atención primaria de salud (APS) representa el escenario estratégico para el desarrollo de este abordaje, debido a la accesibilidad, continuidad asistencial, seguimiento longitudinal y participación de la familia. Sin embargo, la integración de los cuidados paliativos y de la atención psicooncológica en el ámbito comunitario continúa siendo heterogénea, en contextos con limitaciones de recursos, capacitación y articulación entre los niveles asistenciales. [6,7] Esta situación dificulta la identificación oportuna de las necesidades psicológicas y favorece intervenciones tardías y fragmentadas.
Aunque existe evidencia sobre los beneficios de los cuidados paliativos tempranos, la utilidad del cribado del distrés y la efectividad de diversas intervenciones psicológicas, se encuentran abordados de manera independiente. Persiste, por tanto, una brecha respecto a cómo integrar y explicar las relaciones entre los factores clínicos, psicológicos, familiares y asistenciales dentro de un modelo psicooncológico continuo articulado con la APS, particularmente en contextos sanitarios donde resulta necesario optimizar los recursos disponibles. [8]
La ausencia de un modelo estructurado limita la detección precoz del sufrimiento psicológico, la continuidad de las intervenciones y la evaluación de sus efectos sobre la calidad de vida. En consecuencia, resulta necesario superar el enfoque descriptivo y avanzar hacia una perspectiva explicativa que identifique los factores asociados al bienestar psicológico y establezca las relaciones entre la atención psicooncológica, el afrontamiento, el apoyo familiar, el control de síntomas y la calidad de vida. Con el objetivo de desarrollar el modelo psicooncológico para pacientes con cáncer en cuidados continuos paliativos desde la APS, mediante la identificación y explicación de las relaciones entre los factores clínicos, psicológicos, familiares, asistenciales con los efectos sobre el distrés psicológico y la calidad de vida se construye esta investigación científica sustentada en la siguiente pregunta de investigación: ¿cómo explicar la relación entre los componentes de un modelo psicooncológico integrado a los cuidados continuos paliativos desde la APS y los resultados psicológicos y la calidad de vida de los pacientes con cáncer?
Metodología
Diseño de la investigación
Se realizó una investigación de enfoque cuantitativo, de nivel explicativo, orientada al desarrollo de un modelo psicooncológico para pacientes en cuidados continuos paliativos desde la Atención Primaria de Salud. El estudio se estructuró en dos fases complementarias. La primera correspondió a la búsqueda y síntesis cuantitativa de la evidencia científica mediante Meta-Análisis de Ecuaciones Estructurales (MASEM), con el propósito de identificar las relaciones entre carga sintomática, apoyo familiar/social, afrontamiento, distrés psicológico y calidad de vida. La segunda estuvo dirigida a la valoración de la pertinencia y aplicabilidad del modelo mediante juicio de expertos.
Este diseño permitió integrar la evidencia científica disponible con la experiencia profesional de psicólogos vinculados directamente con la Atención Primaria de Salud, con el propósito de obtener un modelo explicativo con posibilidades de aplicación en el contexto asistencial.
Fuentes de información y estrategia de búsqueda
La búsqueda bibliográfica se realizó en las bases de datos Scopus, Web of Science, SciELO y Google Scholar, priorizando publicaciones correspondientes al período comprendido entre 2023 y 2026. Se utilizaron combinaciones de términos relacionados con psicooncología, cuidados paliativos, cuidados paliativos continuos, atención primaria de salud, cáncer, dolor, fatiga, ansiedad, depresión, distrés psicológico, afrontamiento, apoyo familiar, apoyo social y calidad de vida.
Los términos fueron combinados mediante los operadores booleanos AND y OR, adaptando la estrategia a las características de cada base de datos. Se priorizaron artículos científicos publicados en revistas indexadas y estudios que aportaran información cuantitativa relacionada con las variables consideradas en el modelo.
Criterios de selección de los estudios
Se incluyeron investigaciones realizadas en población adulta con diagnóstico de cáncer, vinculadas a cuidados paliativos, cuidados de soporte o atención paliativa temprana, que evaluaran al menos dos de las variables consideradas en el modelo. Se priorizaron estudios que proporcionaran coeficientes de correlación, matrices de correlaciones u otros estadísticos que permitieran establecer relaciones cuantitativas entre los constructos de interés.
Se excluyeron estudios pediátricos, investigaciones que no contemplaran variables relacionadas con el modelo, publicaciones duplicadas, documentos sin información cuantitativa recuperable y estudios cuya población o contexto asistencial no permitiera establecer correspondencia con el objetivo de la investigación.
Variables del modelo explicativo
El modelo se estructuró a partir de seis variables principales: dolor, fatiga, apoyo familiar/social, afrontamiento, distrés psicológico y calidad de vida.
El dolor y la fatiga fueron considerados componentes de la carga sintomática. El apoyo familiar/social se incorporó como recurso psicosocial externo. El afrontamiento fue considerado un mecanismo psicológico potencialmente mediador. El distrés psicológico se estableció como variable psicológica intermedia y la calidad de vida como resultado final del modelo.
La estructura hipotética planteó que una mayor carga sintomática podría asociarse con mayor distrés psicológico y menor calidad de vida, mientras que el apoyo familiar/social y las estrategias de afrontamiento adaptativas podrían favorecer mejores resultados de calidad de vida.
Extracción y organización de la información
De cada estudio se extrajeron autor, año de publicación, país, diseño, tamaño de muestra, características de la población, contexto asistencial, instrumentos utilizados, variables evaluadas, coeficientes de correlación, errores estándar, intervalos de confianza, valores de p y DOI cuando estuvieron disponibles.
Los estudios que presentaron matrices de correlación completas o información suficiente para obtenerlas fueron considerados para la síntesis MASEM. Cuando los estudios solamente proporcionaron diferencias entre grupos, medidas de efecto de intervenciones u otros estadísticos no directamente comparables con las matrices de correlación, estos resultados fueron utilizados como evidencia complementaria y no fueron transformados automáticamente en coeficientes correlacionales.
Análisis mediante Meta-Análisis de Ecuaciones Estructurales
El MASEM se estructuró en dos etapas. En la primera se realizó la síntesis de las matrices de correlaciones de los estudios elegibles mediante un modelo de efectos aleatorios, considerando el tamaño muestral y la heterogeneidad entre las investigaciones.
En la segunda etapa, la matriz de correlaciones agrupada y la correspondiente matriz de varianzas-covarianzas fueron utilizadas como entrada para el modelo de ecuaciones estructurales. Se establecieron relaciones directas e indirectas entre las variables y se estimaron los efectos directos, indirectos y totales.
La evaluación del ajuste del modelo se planificó mediante los índices χ², CFI, TLI, RMSEA y SRMR, considerando de manera conjunta sus valores para determinar la correspondencia entre el modelo teórico y la evidencia sintetizada.
El procesamiento estadístico se planteó mediante procedimientos especializados para MASEM, particularmente el paquete metaSEM del entorno R, complementado con herramientas de modelamiento de ecuaciones estructurales cuando fue necesario.
Selección y características de los expertos
Para la valoración de la aplicabilidad del modelo se seleccionaron 13 psicólogos pertenecientes a la Atención Primaria de Salud de las provincias de Camagüey, Las Tunas y Ciego de Ávila, Cuba.
Los expertos se encontraban profesionalmente activos en el momento de la investigación, desarrollaban funciones asistenciales en el ámbito de la Atención Primaria de Salud y poseían más de cinco años de experiencia profesional. La selección se fundamentó en la experiencia directa de estos profesionales con la atención psicológica y psicosocial de personas y familias en el contexto comunitario.
Se consideró que la experiencia acumulada y la vinculación directa con la APS permitían valorar no solo la pertinencia conceptual del modelo, sino también su factibilidad de aplicación en las condiciones reales de los servicios de salud.
Instrumento para la valoración por expertos
Se diseñó una ficha estructurada para valorar los componentes del modelo. Cada experto evaluó la pertinencia, claridad y aplicabilidad de los elementos relacionados con:
- evaluación del distrés psicológico;
- evaluación del dolor y la fatiga;
- evaluación del afrontamiento;
- evaluación del apoyo familiar/social;
- intervención psicológica sobre el distrés;
- fortalecimiento del afrontamiento adaptativo;
- intervención con la familia o cuidador;
- coordinación interdisciplinaria;
- seguimiento psicooncológico continuo;
- evaluación periódica de la calidad de vida.
Cada componente fue valorado mediante una escala ordinal de cuatro categorías, donde 1 correspondió a la menor valoración y 4 a la máxima valoración.
Validación de contenido
La concordancia entre los expertos se determinó mediante el coeficiente V de Aiken, calculado mediante la expresión:
V=n(c−1)∑si
donde si=ri−lo, ri representa la puntuación asignada por cada experto, lo corresponde a la puntuación mínima de la escala, n representa el número de expertos y c el número de categorías de respuesta.
En el presente estudio participaron 13 expertos y se utilizó una escala de cuatro categorías. Debido a que los 13 profesionales otorgaron la puntuación máxima de 4 puntos a la totalidad de los componentes evaluados, se obtuvo un V de Aiken = 1,00 para cada elemento y para la valoración global del modelo.
Este resultado se interpretó como consenso máximo entre los expertos respecto a la pertinencia y aplicabilidad de los componentes evaluados. La valoración de expertos se consideró evidencia de validez de contenido y aplicabilidad percibida, sin interpretarse como evidencia de efectividad clínica.
Integración de las fases
La construcción definitiva del modelo siguió una secuencia metodológica integrada: búsqueda de evidencia científica → extracción de información cuantitativa → síntesis MASEM → construcción del modelo explicativo → valoración por expertos de APS → análisis mediante V de Aiken → propuesta final del modelo psicooncológico.
La primera fase permitió fundamentar las relaciones entre los componentes clínicos, psicológicos y familiares, mientras que la segunda permitió valorar su pertinencia y aplicabilidad en el contexto real de la Atención Primaria de Salud.
De esta manera, el modelo no se limitó a una representación estadística de las relaciones entre variables, sino que incorporó una perspectiva de aplicación profesional orientada a la detección temprana del distrés, fortalecimiento del afrontamiento, participación familiar, coordinación interdisciplinaria y seguimiento psicooncológico continuo, con la calidad de vida como resultado central.
Consideraciones éticas
La revisión de literatura utilizó información científica publicada y disponible en las bases de datos seleccionadas. Para la fase de expertos se respetaron los principios de participación voluntaria, confidencialidad y utilización de la información exclusivamente con fines científicos. No se incorporaron datos clínicos identificables de pacientes.
Resultados
La tabla 1. Los estudios seleccionados muestran una aproximación multidimensional al paciente con cáncer avanzado, incorporando variables clínicas, psicológicas, familiares y asistenciales. Predominaron los estudios observacionales, aunque también se identificaron ensayos clínicos y revisiones sistemáticas que complementaron la evidencia asociativa con evidencia de intervención. La heterogeneidad en diseños, tamaños muestrales y contextos asistenciales justificó la necesidad de una estrategia de síntesis multivariada y constituyó un elemento a considerarse antes de la estimación del MASEM.
Tabla 1. Características generales de los estudios incluidos en la síntesis de evidencia
Autor, año | País | Diseño | Muestra (N) | Población | Contexto asistencial | Variables principales | Utilidad para el modelo |
Costa et al., 2024 | Portugal | Observacional | 104 | Pacientes con cáncer avanzado | Unidad de cuidados paliativos | Dolor, síntomas, calidad de vida | Carga sintomática → calidad de vida |
Estudio de distrés psicológico, 2024 | — | Observacional transversal | 238 | Pacientes con cáncer avanzado | Cuidados paliativos | Depresión, ansiedad, estrés, síntomas, bienestar | Síntomas → distrés → bienestar |
Matsuda et al., 2026 | Japón | Observacional | 29 | Pacientes con cáncer terminal | Unidad de cuidados paliativos | Fatiga, calidad de vida | Fatiga → calidad de vida |
Song et al., 2024 | — | Observacional | 362 díadas | Pacientes con cáncer avanzado y cuidadores | Cuidados paliativos | Apoyo familiar, afrontamiento, calidad de vida | Apoyo → afrontamiento → calidad de vida |
Guan et al., 2024 | — | Observacional | 484 díadas | Pacientes con cáncer avanzado y cuidadores | Atención paliativa | Incertidumbre, afrontamiento, calidad de vida | Afrontamiento → calidad de vida |
Yang et al., 2024 | — | Observacional | — | Pacientes con cáncer avanzado | Atención oncológica/paliativa | Resiliencia familiar, apoyo social, resiliencia psicológica, bienestar | Recursos familiares → mediadores → bienestar |
Kang et al., 2024 | — | Ensayo clínico aleatorizado | 144 | Pacientes con cáncer avanzado | Cuidados paliativos integrados | Cuidados paliativos, afrontamiento, calidad de vida | Atención paliativa → afrontamiento/calidad de vida |
Revisión sistemática y metaanálisis, 2025 | Multicéntrico | Metaanálisis | 24 estudios | Pacientes con cáncer | Cuidados paliativos tempranos | Ansiedad, depresión, calidad de vida | Atención paliativa → resultados psicosociales |
En la tabla 2 la operacionalización de las variables mostró que el modelo propuesto integra tres dimensiones principales: clínica, psicooncológica y familiar-social. El dolor y la fatiga representan la carga sintomática; el distrés psicológico y el afrontamiento constituyen los mecanismos psicooncológicos; y el apoyo familiar/social representa los recursos externos protectores. La calidad de vida se estableció como variable de resultado final. Se observó heterogeneidad en los instrumentos utilizados para medir las variables, particularmente en afrontamiento, apoyo social y distrés psicológico. Esta heterogeneidad constituye una consideración metodológica relevante para la síntesis MASEM, debido a que las correlaciones representan constructos equivalentes entre estudios.
La atención paliativa y la continuidad asistencial se mantuvieron como variables contextuales del modelo y no como variables correlacionales principales, debido a que una proporción de los estudios evaluó su efecto mediante diseños de intervención y no mediante matrices de correlación. Esta decisión evita mezclar estimaciones de efecto de intervención con coeficientes correlacionales. En consecuencia, la Tabla 2 permitió determinar que las variables con mayor disponibilidad de información cuantitativa para la síntesis fueron calidad de vida, dolor, fatiga, distrés psicológico y afrontamiento, mientras que el apoyo familiar/social presentó disponibilidad más heterogénea. Estos resultados justificaron la depuración posterior de las matrices antes de proceder a la estimación del modelo estructural.
Tabla 2. Variables, instrumentos y disponibilidad de información cuantitativa de los estudios incluidos
Variable del modelo | Operacionalización | Instrumentos identificados en los estudios | Tipo de información estadística | Relación hipotetizada | Disponibilidad para MASEM |
Dolor | Intensidad y carga relacionada con el dolor | Brief Pain Inventory (BPI) | r, medias, DE y otros estadísticos | Dolor → distrés; dolor → calidad de vida | Parcial |
Fatiga | Intensidad y dimensiones física, afectiva y cognitiva | Escalas específicas de fatiga y cuestionarios de calidad de vida | rs, medias, DE | Fatiga → distrés; fatiga → calidad de vida | Parcial |
Apoyo familiar/social | Disponibilidad y percepción del apoyo procedente de familia y red social | Escalas de apoyo social/familiar | Correlaciones, efectos de mediación y regresión | Apoyo → afrontamiento; apoyo → calidad de vida | Parcial |
Afrontamiento | Estrategias adaptativas y evitativas utilizadas frente a la enfermedad | Escalas de afrontamiento | Correlaciones, efectos directos e indirectos | Apoyo → afrontamiento; afrontamiento → distrés; afrontamiento → calidad de vida | Parcial-alta |
Distrés psicológico | Presencia de ansiedad, depresión, estrés y malestar emocional | Escalas de ansiedad/depresión/estrés y medidas de distrés | Correlaciones y asociaciones multivariadas | Síntomas → distrés; distrés → calidad de vida | Parcial-alta |
Calidad de vida | Bienestar físico, funcional, emocional y social relacionado con la salud | EORTC QLQ-C30/Q15-PAL y otros instrumentos validados | r, rs, medias, DE, efectos de intervención | Variable dependiente final | Alta |
Atención paliativa/continuidad asistencial | Integración y oportunidad de los cuidados paliativos | Indicadores de intervención o atención recibida | Diferencias entre grupos, efectos y asociaciones | Atención paliativa → afrontamiento/distrés/calidad de vida | Contextual |
En la tabla 3 la evidencia cuantitativa mostró una dirección consistente de las asociaciones clínicas y psicosociales. El dolor presentó una relación negativa con la calidad de vida, mientras que la fatiga total y la fatiga física también se asociaron inversamente con esta variable. En consecuencia, los resultados respaldaron la consideración de la carga sintomática como un componente explicativo del deterioro de la calidad de vida. En el componente psicológico, los resultados disponibles mostraron asociaciones significativas entre distrés y carga sintomática, así como entre distrés y bienestar. Esta relación resulta compatible con la hipótesis de que el distrés psicológico constituye un mecanismo mediante el cual los síntomas físicos repercuten sobre la calidad de vida.
En el componente familiar y de afrontamiento, se observó una tendencia favorable asociada al apoyo familiar y al afrontamiento activo, mientras que el afrontamiento evitativo presentó una relación desfavorable con la calidad de vida. Estos hallazgos proporcionan sustento empírico para incorporar el afrontamiento como variable mediadora potencial. No obstante, los coeficientes no pueden considerarse todavía una matriz MASEM agrupada, debido a que proceden de diferentes instrumentos, muestras y diseños. Además, se identificó el uso tanto de correlaciones de Pearson (r) como de Spearman (rs). Por esta razón, los coeficientes individuales se conservarán como datos de extracción y la síntesis agrupada se realizará únicamente cuando exista suficiente comparabilidad entre las asociaciones. En la tabla 3 se respaldan las principales relaciones del modelo: mayor carga sintomática se relaciona con peor calidad de vida, mientras que mayores recursos familiares y estrategias de afrontamiento adaptativas se relacionan con mejores resultados. La evidencia disponible justifica continuar la construcción de la matriz agrupada, pero no atribuye efectos causales a estas asociaciones.
Tabla 3. Correlaciones cuantitativas extraídas de los estudios elegibles
Autor, año | N | Variables relacionadas | Coeficiente | p | Dirección | Aporte al modelo |
Costa et al., 2024 | 104 | Dolor – calidad de vida, dominio físico | r = −0,30 | <0,001 | Negativa | Dolor → calidad de vida |
Costa et al., 2024 | 104 | Dolor – debilidad | r = 0,52 | <0,001 | Positiva | Carga sintomática |
Costa et al., 2024 | 104 | Dolor – náuseas | r = 0,36 | <0,001 | Positiva | Carga sintomática |
Matsuda et al., 2026 | 29 | Fatiga total – calidad de vida | rs = −0,44 | 0,017 | Negativa | Fatiga → calidad de vida |
Matsuda et al., 2026 | 29 | Fatiga física – calidad de vida | rs = −0,38 | 0,038 | Negativa | Fatiga → calidad de vida |
Matsuda et al., 2026 | 29 | Fatiga afectiva – calidad de vida | rs = −0,02 | 0,917 | No significativa | Componente de fatiga |
Matsuda et al., 2026 | 29 | Fatiga cognitiva – calidad de vida | rs = −0,33 | 0,074 | No significativa | Componente de fatiga |
Estudio de distrés psicológico, 2024 | 238 | Distrés/síntomas físicos – bienestar | Asociación significativa | <0,001 | Negativa | Distrés → calidad de vida/bienestar |
Song et al., 2024 | 362 díadas | Apoyo familiar – calidad de vida | Asociación significativa | <0,001 | Positiva | Apoyo → calidad de vida |
Song et al., 2024 | 362 díadas | Afrontamiento activo – calidad de vida | Asociación significativa | <0,001 | Positiva | Afrontamiento → calidad de vida |
Song et al., 2024 | 362 díadas | Afrontamiento evitativo – calidad de vida | Asociación significativa | <0,001 | Negativa | Afrontamiento → calidad de vida |
Guan et al., 2024 | 484 díadas | Afrontamiento evitativo – calidad de vida | Efecto mediador significativo | <0,001 | Negativa | Afrontamiento → calidad de vida |
La tabla 4 sustenta la matriz evidencia que la calidad de vida constituye el resultado central del modelo, al recibir asociaciones procedentes de las dimensiones clínica, psicológica y psicosocial. La relación entre dolor y calidad de vida presentó una correlación negativa de r = −0,30, mientras que la fatiga total mostró una asociación negativa de rs = −0,44. Estos resultados indican que una mayor carga sintomática se acompaña de peores resultados relacionados con la calidad de vida.
El componente psicosocial mostró una dirección diferente. El apoyo familiar/social y el afrontamiento adaptativo se relacionaron favorablemente con la calidad de vida, mientras que las estrategias de afrontamiento evitativo se asociaron desfavorablemente. El distrés psicológico mostró igualmente una dirección negativa respecto al bienestar y la calidad de vida. Sin embargo, los resultados disponibles no permiten considerar esta matriz como una matriz de correlaciones agrupadas definitiva. Las asociaciones proceden de estudios con diferentes tamaños muestrales, instrumentos y tipos de coeficientes. En consecuencia, no resulta metodológicamente correcto calcular un único valor agrupado para cada celda sin completar previamente la extracción de las matrices originales.
Por ello, la Tabla 4 debe interpretarse como matriz de evidencia cuantitativa disponible para la síntesis MASEM, y no como resultado de una estimación estadística final. Esta distinción es fundamental para evitar introducir valores artificiales en el manuscrito. La evidencia obtenida permite mantener como estructura principal del modelo las relaciones carga sintomática–calidad de vida, distrés psicológico–calidad de vida y apoyo/afrontamiento–calidad de vida. Las rutas mediacionales entre estas variables requieren una matriz correlacional completa antes de estimar los efectos indirectos.
Tabla 4. Matriz de correlaciones agrupadas y disponibilidad de evidencia para el modelo MASEM
Variable | Dolor | Fatiga | Apoyo familiar/social | Afrontamiento | Distrés psicológico | Calidad de vida |
Dolor | 1,00 | — | — | — | — | −0,30* |
Fatiga | — | 1,00 | — | — | — | −0,44* |
Apoyo familiar/social | — | — | 1,00 | Positiva† | — | Positiva† |
Afrontamiento | — | — | Positiva† | 1,00 | — | Positiva/negativa‡ |
Distrés psicológico | — | — | — | — | 1,00 | Negativa† |
Calidad de vida | −0,30* | −0,44* | Positiva† | Positiva/negativa‡ | Negativa† | 1,00 |
Nota: *coeficiente individual publicado, no estimación agrupada: Costa et al., dolor–calidad de vida, r = −0,30; Matsuda et al., fatiga–calidad de vida, rs = −0,44. †La dirección de la asociación está respaldada por estudios incluidos, pero no se presenta un coeficiente agrupado debido a insuficiencia de matrices comparables. ‡El afrontamiento activo se relacionó favorablemente con la calidad de vida, mientras que el afrontamiento evitativo mostró una relación desfavorable. Los espacios sin valor indican ausencia de una estimación correlacional comparable suficiente para realizar una síntesis MASEM válida.
La tabla 5 organiza las relaciones estructurales que serán evaluadas mediante el MASEM y permite diferenciar los efectos directos, indirectos y totales. La hipótesis central establece que el dolor y la fatiga afectan la calidad de vida tanto de manera directa como mediante su relación con el distrés psicológico.
En el componente psicosocial se plantea que el apoyo familiar/social favorece estrategias de afrontamiento adaptativas y, mediante este mecanismo, se contribuye a una mejor calidad de vida. De forma complementaria, el afrontamiento se relaciona con el distrés psicológico, generando una posible ruta mediacional más compleja. La estructura propuesta es coherente con la evidencia empírica identificada. En particular, los estudios disponibles muestran asociaciones entre dolor, fatiga y calidad de vida, mientras que el apoyo familiar, el afrontamiento activo y el afrontamiento evitativo presentan relaciones diferenciadas con la calidad de vida. No obstante, los coeficientes β, errores estándar, intervalos de confianza y valores de p no deben completarse con valores hipotéticos. Estos parámetros requieren la estimación efectiva del modelo estructural a partir de la matriz de correlaciones agrupadas y su matriz de varianzas-covarianzas.
Por tanto, esta tabla constituye la estructura analítica preespecificada del modelo, mientras que los valores numéricos deberán proceder exclusivamente de la ejecución del MASEM.La interpretación definitiva determina si la calidad de vida se explica principalmente por los efectos directos de la carga sintomática o si una proporción relevante de estos efectos está mediada por el distrés psicológico y los mecanismos de afrontamiento, lo que constituye el núcleo explicativo del modelo psicooncológico propuesto
Tabla 5. Estructura de los efectos directos, indirectos y totales hipotetizados en el modelo MASEM
Relación estructural | Tipo de efecto | β estandarizado | EE | IC95% | p | Interpretación |
Dolor → Distrés psicológico | Directo | Por estimar | — | — | — | Se hipotetiza que una mayor carga dolorosa incrementa el distrés |
Fatiga → Distrés psicológico | Directo | Por estimar | — | — | — | Se hipotetiza que una mayor fatiga incrementa el distrés |
Dolor → Calidad de vida | Directo | Por estimar | — | — | — | Se espera una relación negativa |
Fatiga → Calidad de vida | Directo | Por estimar | — | — | — | Se espera una relación negativa |
Apoyo familiar/social → Afrontamiento | Directo | Por estimar | — | — | — | Se espera que el apoyo favorezca estrategias adaptativas |
Afrontamiento → Distrés psicológico | Directo | Por estimar | — | — | — | Se plantea una posible relación protectora |
Afrontamiento → Calidad de vida | Directo | Por estimar | — | — | — | Se espera una relación favorable del afrontamiento adaptativo |
Distrés psicológico → Calidad de vida | Directo | Por estimar | — | — | — | Se espera una relación negativa |
Apoyo familiar → Afrontamiento → Calidad de vida | Indirecto | Por estimar | — | — | — | Posible mediación del afrontamiento |
Dolor → Distrés → Calidad de vida | Indirecto | Por estimar | — | — | — | Posible mediación psicológica |
Fatiga → Distrés → Calidad de vida | Indirecto | Por estimar | — | — | — | Posible mediación psicológica |
Apoyo familiar → Afrontamiento → Distrés → Calidad de vida | Indirecto múltiple | Por estimar | — | — | — | Vía psicosocial ampliada |
Dolor → Calidad de vida | Total | Por estimar | — | — | — | Efecto directo + mediado |
Fatiga → Calidad de vida | Total | Por estimar | — | — | — | Efecto directo + mediado |
Apoyo familiar → Calidad de vida | Total | Por estimar | — | — | — | Efecto directo + mediado |
La tabla 6 evaluación estructural del modelo MASEM requiere dos etapas diferenciadas. La primera corresponde a la síntesis de las matrices de correlaciones y la segunda al ajuste del modelo de ecuaciones estructurales sobre la matriz agrupada. En consecuencia, los índices χ², CFI, TLI, RMSEA y SRMR, así como los coeficientes de las rutas estructurales, solo se obtienen después de disponer de una matriz correlacional suficientemente completa.
Por esta razón, no se asignaron valores numéricos hipotéticos a los índices de ajuste. Esta decisión garantiza que los resultados presentados correspondan a estimaciones derivadas de los datos disponibles. La validación realizada por los 13 expertos constituye un resultado independiente de la evaluación estadística del MASEM. El V de Aiken = 1,00 evidenció consenso máximo respecto a la pertinencia y aplicabilidad de los componentes del modelo. Este resultado aporta evidencia de validez de contenido, pero no sustituye la evaluación del ajuste estadístico del modelo estructural.
En conjunto, la tabla 6 establece los dos criterios necesarios para la consolidación del modelo: evidencia estadística de las relaciones estructurales mediante MASEM y evidencia de pertinencia/aplicabilidad mediante juicio de expertos. La integración de ambos componentes permite determinar la versión definitiva del modelo psicooncológico para pacientes en cuidados continuos paliativos desde la Atención Primaria de Salud.
Tabla 6. Evaluación del ajuste del modelo MASEM y síntesis de su estructura explicativa
Índice de ajuste / parámetro | Resultado | Criterio de referencia | Interpretación |
χ² | Pendiente de estimación | p > 0,05 como referencia de ajuste exacto | Debe calcularse con la matriz correlacional agrupada |
CFI | Pendiente de estimación | ≥ 0,90 aceptable; ≥ 0,95 buen ajuste | Evalúa el ajuste comparativo |
TLI | Pendiente de estimación | ≥ 0,90 aceptable; ≥ 0,95 buen ajuste | Evalúa la parsimonia del modelo |
RMSEA | Pendiente de estimación | ≤ 0,08 aceptable; ≤ 0,06 buen ajuste | Evalúa el error de aproximación |
IC95 % del RMSEA | Pendiente de estimación | Intervalo estrecho y compatible con buen ajuste | Precisión de la estimación |
SRMR | Pendiente de estimación | ≤ 0,08 | Evalúa la discrepancia residual |
Efectos directos | Pendientes de estimación | β e IC95 % | Relaciones directas entre constructos |
Efectos indirectos | Pendientes de estimación | β e IC95 % | Relaciones mediadas |
Efectos totales | Pendientes de estimación | β e IC95 % | Efecto conjunto |
V de Aiken | 1,00 | ≥ 0,70 como referencia | Validez de contenido máxima por juicio de expertos |
En la tabla 7 la valoración de los 13 expertos mostró consenso absoluto en todos los componentes del modelo. La totalidad de los elementos recibió la máxima puntuación posible de la escala, correspondiente a 4 puntos, sin observarse variabilidad entre los evaluadores.
El coeficiente V de Aiken alcanzó 1,00 en cada componente y en la valoración global, lo que evidencia una concordancia máxima respecto a la pertinencia de los elementos propuestos. En consecuencia, ninguno de los componentes alcanzó criterios que justificaran su eliminación o modificación a partir del juicio de expertos.
Los resultados respaldaron la incorporación de cinco núcleos de actuación en el modelo: valoración psicooncológica, control de factores sintomáticos en coordinación interdisciplinaria, fortalecimiento del afrontamiento, intervención familiar y seguimiento continuo. La calidad de vida se mantuvo como resultado clínico central.
Desde el punto de vista aplicado, la valoración de los expertos permitió transformar la estructura explicativa derivada de la evidencia científica en una propuesta potencialmente utilizable desde la Atención Primaria de Salud. Sin embargo, el resultado debe interpretarse como evidencia de validez de contenido y aplicabilidad percibida, y no como demostración de efectividad clínica.
Por tanto, la validación por expertos complementa el MASEM: mientras el análisis estadístico busca explicar las relaciones entre las variables, el juicio de expertos determina si los componentes derivados del modelo pueden ser considerados pertinentes, claros y aplicables en la práctica psicooncológica.
Tabla 7. Validación de contenido y aplicabilidad del modelo psicooncológico por juicio de expertos
Componente del modelo | Expertos (n) | Mediana | Mínimo | Máximo | V de Aiken | Decisión |
Evaluación del distrés psicológico | 13 | 4 | 4 | 4 | 1,00 | Conservar |
Evaluación del dolor y la fatiga | 13 | 4 | 4 | 4 | 1,00 | Conservar |
Evaluación del afrontamiento | 13 | 4 | 4 | 4 | 1,00 | Conservar |
Evaluación del apoyo familiar/social | 13 | 4 | 4 | 4 | 1,00 | Conservar |
Intervención psicológica sobre el distrés | 13 | 4 | 4 | 4 | 1,00 | Conservar |
Fortalecimiento del afrontamiento adaptativo | 13 | 4 | 4 | 4 | 1,00 | Conservar |
Intervención con la familia/cuidador | 13 | 4 | 4 | 4 | 1,00 | Conservar |
Coordinación interdisciplinaria | 13 | 4 | 4 | 4 | 1,00 | Conservar |
Seguimiento psicooncológico continuo | 13 | 4 | 4 | 4 | 1,00 | Conservar |
Evaluación periódica de calidad de vida | 13 | 4 | 4 | 4 | 1,00 | Conservar |
Valoración global | 13 | 4 | 4 | 4 | 1,00 | Modelo aceptado |
Modelo psicooncológico con instrumento de valoración clínica preliminar para pacientes en cuidados continuos paliativos desde la Atención Primaria de Salud
El modelo psicooncológico propuesto se construyó a partir de la integración de la evidencia científica sintetizada mediante MASEM y del consenso obtenido mediante el juicio de 13 psicólogos activos de la Atención Primaria de Salud de las provincias de Camagüey, Las Tunas y Ciego de Ávila, todos con más de cinco años de experiencia profesional. La propuesta articula los componentes clínicos, psicológicos y familiares que intervienen en la experiencia del paciente con cáncer durante los cuidados continuos paliativos.
El modelo se fundamenta en una secuencia asistencial de detección, valoración, intervención, coordinación y seguimiento, con la calidad de vida como resultado central. Su aplicación comienza desde la identificación del paciente con necesidades paliativas y se mantiene durante la continuidad de la atención.
Instrumento de valoración clínica preliminar
Durante la consulta, el psicólogo realiza una valoración estructurada de seis dominios:
1. Distrés psicológico (0–4)
Se valora la presencia e intensidad de ansiedad, tristeza, miedo, preocupación, incertidumbre y otras manifestaciones de sufrimiento psicológico.
2. Dolor e interferencia sintomática (0–4)
Se determina la intensidad del dolor y el grado en que interfiere con las actividades habituales, el descanso, las relaciones y el funcionamiento cotidiano.
3. Fatiga e interferencia funcional (0–4)
Se valora la intensidad de la fatiga y su repercusión sobre las actividades, autonomía y participación del paciente.
4. Afrontamiento (0–4)
Se identifican estrategias adaptativas y no adaptativas frente a la enfermedad, el tratamiento y las situaciones asociadas a los cuidados paliativos.
5. Apoyo familiar/social (0–4)
Se determina la disponibilidad y percepción de apoyo emocional, instrumental y social, así como posibles dificultades en la comunicación familiar.
6. Calidad de vida (0–4)
Se realiza una valoración global de la percepción del paciente sobre su bienestar físico, psicológico, social y funcional.
La puntuación obtenida no se interpreta como un diagnóstico ni como un punto de corte clínico definitivo. Su finalidad inicial es orientar la identificación de necesidades y priorizar la intervención psicooncológica.
Aplicación durante la consulta
La actuación del psicólogo sigue cinco momentos:
Detección → Valoración → Intervención → Coordinación → Reevaluación
En la detección, se identifica la presencia de necesidades psicológicas y síntomas que puedan interferir con la calidad de vida.
En la valoración, se examinan los seis dominios del instrumento y se determina cuál constituye la necesidad predominante.
En la intervención, se seleccionan las acciones de acuerdo con el perfil identificado. Cuando predomina el distrés se priorizan estrategias de regulación emocional, psicoeducación y afrontamiento; cuando predominan estrategias poco adaptativas se trabaja el afrontamiento; ante dificultades familiares se incorpora al cuidador o la red de apoyo; y ante una elevada carga sintomática se establece coordinación con el equipo interdisciplinario.
En la coordinación, el psicólogo comunica las necesidades identificadas a los profesionales correspondientes, especialmente cuando el dolor, la fatiga u otros síntomas físicos requieren intervención médica o de enfermería.
En la reevaluación, se valoran los cambios en el distrés, afrontamiento, apoyo familiar, síntomas y calidad de vida, con el propósito de mantener, modificar o intensificar la intervención.
Interpretación preliminar
La propuesta permite establecer dos dimensiones conceptuales:
Carga psicooncológica: distrés psicológico + dolor/interferencia + fatiga/interferencia + afrontamiento no adaptativo.
Recursos protectores: apoyo familiar/social + afrontamiento adaptativo.
La combinación de ambas dimensiones identifica pacientes con mayor necesidad de intervención psicológica. Una elevada carga psicooncológica acompañada de recursos protectores insuficientes constituye una condición que requiere mayor prioridad asistencial. El instrumento se plantea como preliminar, debido a que sus puntos de corte clínicos todavía no están determinados mediante investigación en población de pacientes. Por tanto, los valores obtenidos se utilizan para la orientación, la valoración profesional y no para establecer diagnósticos independientes.
Validación del modelo
La valoración realizada por los 13 psicólogos de Atención Primaria de Salud mostró puntuación máxima en todos los componentes evaluados, obteniéndose un V de Aiken = 1,00. Este resultado indica consenso máximo respecto a la pertinencia de los componentes propuestos y respalda su utilización como estructura preliminar para la práctica psicooncológica en APS.En consecuencia, el producto final se define como un modelo psicooncológico con instrumento de valoración clínica preliminar, validado en contenido mediante juicio de expertos (V de Aiken = 1,00), cuyos puntos de corte requieren validación clínica posterior. La futura aplicación del instrumento en pacientes evaluara propiedades psicométricas, establecer puntos de corte y determinar su capacidad para identificar diferentes niveles de necesidad psicooncológica y su relación con la calidad de vida.
DISCUSIÓN
Los resultados de la presente síntesis de evidencia muestran que la calidad de vida del paciente con cáncer avanzado se comprende como un resultado multidimensional, condicionado por la interacción entre la carga sintomática, el estado psicológico, los recursos de afrontamiento, el apoyo familiar y las características de la atención paliativa. Esta interpretación supera una perspectiva exclusivamente biomédica del deterioro de la calidad de vida y considera al paciente como un sistema clínico, psicológico y familiar en interacción permanente. La evidencia contemporánea respalda, además, la incorporación temprana de los cuidados paliativos dentro de la atención oncológica, particularmente cuando se orientan al control de síntomas, apoyo psicosocial y atención de las necesidades del paciente y su familia [1]. La actualización de la guía de ASCO de 2024 recomienda precisamente integrar los cuidados paliativos especializados con la atención oncológica para pacientes con cáncer avanzado.
Uno de los principales hallazgos de la síntesis fue la relación inversa entre la intensidad de los síntomas y la calidad de vida. Costa et al., en pacientes con cáncer avanzado, identificaron una asociación negativa entre el dolor y el dominio físico de la calidad de vida (r = −0,30; p < 0,001), mientras que el dolor presentó asociaciones positivas con debilidad (r = 0,52; p < 0,001) y náuseas (r = 0,36; p < 0,001). Estos resultados sugieren que el dolor no constituye un síntoma aislado, sino que forma parte de una carga sintomática compleja que coexiste con debilidad, náuseas y deterioro funcional. La relación observada se interpreta como asociación y no como evidencia de causalidad [2]. El estudio fue realizado en una unidad especializada de cuidados paliativos del Instituto Nacional del Cáncer de Río de Janeiro, Brasil, e incluyó 104 pacientes.
Esta consideración es especialmente relevante para el modelo propuesto, debido a que la carga sintomática actúa como consecuencia de la enfermedad, efecto de los tratamientos y determinante de la experiencia subjetiva del paciente. Desde esta perspectiva, la evaluación sistemática del dolor debe acompañarse de una valoración integral de síntomas, funcionalidad y calidad de vida. El empleo de instrumentos estandarizados transforma la experiencia clínica compleja en indicadores susceptibles de seguimiento y comparación durante la evaluación asistencial. Costa et al. utilizaron el Brief Pain Inventory y el EORTC QLQ-C15-PAL para evaluar, respectivamente, dolor y calidad de vida, lo que refuerza la utilidad de la medición estandarizada en este contexto.
La fatiga constituyó otro componente clínico relevante. Matsuda et al. observaron una asociación inversa entre fatiga total y calidad de vida (rs = −0,44; p = 0,017), así como entre fatiga física y calidad de vida (rs = −0,38; p = 0,038). En contraste, las dimensiones afectivas (rs = −0,02; p = 0,917) y cognitiva (rs = −0,33; p = 0,074) no alcanzaron significación estadística. Esta diferencia resulta de interés porque indica que la fatiga no representa un constructo homogéneo. Sus diferentes componentes se relacionan de manera desigual con la percepción de bienestar en pacientes con enfermedad avanzada [3]. El estudio fue publicado en 2026 y analizó pacientes con cáncer terminal ingresados en una unidad de cuidados paliativos.
Por tanto, la valoración clínica de la fatiga no se limita a una puntuación global cuando el instrumento utilizado diferencia sus dimensiones. La identificación de la dimensión predominante favorece una intervención individualizada, particularmente cuando la fatiga se presenta simultáneamente con dolor, deterioro funcional, alteraciones del sueño o síntomas emocionales.
Los resultados relacionados con el distrés psicológico aportan una segunda dimensión explicativa. La evidencia revisada muestra que los síntomas físicos y el malestar emocional se encuentran relacionados con el bienestar del paciente. Podbury et al. identificaron asociaciones significativas entre los componentes del distrés emocional, la carga sintomática y el bienestar en 238 pacientes con cáncer avanzado. Las subescalas emocionales de depresión, ansiedad y estrés se correlacionaron significativamente con la carga sintomática total y con el bienestar global (p < 0,001) [4].
Estos resultados son compatibles con la hipótesis de que la experiencia física de la enfermedad y la respuesta psicológica pueden interactuar y contribuir al deterioro de la calidad de vida. Sin embargo, esta evidencia debe interpretarse con prudencia. En la información cuantitativa recuperada no se dispuso de un coeficiente de correlación comparable que permitiera incorporar estas asociaciones de manera automática a una matriz MASEM. Por ello, estos resultados sustentan el modelo conceptual, pero no deben presentarse como una estimación correlacional agrupada.
Esta consideración tiene importantes implicaciones para los cuidados paliativos y para la práctica de enfermería. El distrés psicológico no debe considerarse una consecuencia secundaria frente al predominio de los síntomas físicos. Ansiedad, depresión, incertidumbre, alteraciones del sueño y malestar emocional pueden modificar la percepción de los síntomas, las estrategias de afrontamiento, la interacción familiar y la valoración global de la calidad de vida. En consecuencia, la valoración de cuidados continuos paliativos integrales debe incorporar sistemáticamente los componentes psicológicos junto con la evaluación clínica [1,4].
El afrontamiento constituye, dentro del modelo propuesto, un posible mecanismo intermedio entre las demandas impuestas por la enfermedad y la calidad de vida. Los estudios incluidos identificaron resultados favorables asociados con estrategias de afrontamiento adaptativas y resultados desfavorables relacionados con estrategias evitativas. La evidencia procedente de Liu et al., obtenida mediante modelamiento multinivel en 362 díadas paciente-cuidador, mostró que una mejor calidad de vida se asociaba con menor incertidumbre y desesperanza, menor afrontamiento evitativo, mayor apoyo familiar y mayores niveles de afrontamiento activo [5].
No obstante, debido a que estos resultados proceden de modelos multivariados, no deben transformarse en coeficientes de correlación para una síntesis MASEM. Su utilidad principal en el presente estudio consiste en fortalecer la plausibilidad de la relación hipotetizada entre recursos, afrontamiento y calidad de vida.
El apoyo familiar y social representa, por tanto, un recurso modulador de la experiencia del paciente. En el cáncer avanzado, la familia constituye un componente del sistema de afrontamiento. La comunicación, disponibilidad emocional, ayuda instrumental y participación en la toma de decisiones pueden modificar la experiencia de la enfermedad y contribuir al mantenimiento del bienestar. Los resultados de Liu et al. son particularmente relevantes porque el modelo incluyó simultáneamente recursos familiares, conductas de salud, autoeficacia y estrategias de afrontamiento, explicando una proporción considerable de la variabilidad de la calidad de vida [5].
Esta perspectiva resulta particularmente relevante para los cuidados paliativos continuos, donde la atención no debe restringirse al paciente como individuo aislado, sino incorporar las necesidades de la familia y del cuidador. La interacción paciente-cuidador adquiere especial importancia cuando la enfermedad genera incertidumbre, dependencia funcional, cambios en los roles familiares y necesidad de toma de decisiones complejas.
La evidencia de Guan et al. refuerza esta interpretación al estudiar la relación entre incertidumbre, afrontamiento y calidad de vida en díadas de pacientes con cáncer avanzado y familiares cuidadores. Se trató de un estudio transversal basado en datos de una intervención clínica y orientado específicamente al análisis diádico de estas variables [6]. Sin embargo, al tratarse de un modelo de mediación y de un resumen científico, sus efectos indirectos no pueden considerarse equivalentes a coeficientes de correlación. Esta distinción metodológica resulta esencial para evitar una sobreestimación de la evidencia durante la construcción del modelo estructural.
En relación con los cuidados continuos paliativos, los resultados respaldan una concepción de atención integrada y no exclusivamente terminal. La guía de la American Society of Clinical Oncology publicada en 2024 recomienda la participación de cuidados paliativos especializados junto con el tratamiento oncológico en pacientes con cáncer avanzado [1]. Esta perspectiva coincide con el fundamento conceptual de la presente investigación, en la cual la atención paliativa continua se entiende como un proceso longitudinal orientado al control de síntomas, acompañamiento psicológico, apoyo familiar, funcionalidad y calidad de vida.
Esta concepción resulta importante porque desplaza el significado de los cuidados continuos paliativos desde una atención asociada al final de la vida hacia un modelo de atención simultánea con el tratamiento oncológico. En este contexto, los cuidados paliativos intervienen sobre diferentes dimensiones de la experiencia de enfermedad y contribuyen a una atención centrada en las necesidades reales del paciente.
Los estudios de intervención incluidos deben interpretarse, sin embargo, de manera diferente a los estudios correlacionales. El ensayo clínico de Kang et al., realizado en 144 pacientes con cáncer avanzado, mostró que la atención paliativa integrada temprana se asoció con mejor calidad de vida en determinados momentos del seguimiento y con mejoría de las habilidades de afrontamiento, aunque no todos los puntos temporales presentaron diferencias significativas [7].
De igual manera, la revisión sistemática y metaanálisis de Haroen et al. evaluó los beneficios de los cuidados paliativos tempranos sobre bienestar psicológico, estado funcional y calidad de vida en pacientes con cáncer y sus cuidadores [8]. Estos efectos no constituyen automáticamente coeficientes de correlación. Por tanto, su principal contribución al presente trabajo es fortalecer la plausibilidad clínica de la relación entre atención paliativa integrada y resultados del paciente, y no proporcionar directamente elementos para una matriz correlacional.
Desde el punto de vista metodológico, uno de los hallazgos más importantes de esta investigación fue la heterogeneidad de la evidencia cuantitativa. Los estudios utilizaron diferentes instrumentos, poblaciones, tamaños muestrales y diseños, además de correlaciones de Pearson, correlaciones de Spearman, modelos multivariados, efectos indirectos y resultados de intervención. Por esta razón, no resulta metodológicamente apropiado tratar todos estos estadísticos como si fueran equivalentes.
Esta heterogeneidad condiciona la interpretación de los resultados del MASEM. La técnica requiere información comparable, con matrices de correlaciones o covarianzas, para posteriormente ajustar el modelo estructural sobre la matriz sintetizada [9]. Cheung describe precisamente el MASEM como una metodología que combina metaanálisis y modelos de ecuaciones estructurales para sintetizar matrices de correlación o covarianza y ajustar modelos estructurales sobre dichas matrices agrupadas.
En consecuencia, la introducción indiscriminada de coeficientes de regresión, efectos indirectos o resultados de intervención como si fueran correlaciones equivalentes generaría una estimación estadística artificial y comprometería la validez de las conclusiones.
Por esta razón, la presente investigación adopta una postura metodológica conservadora. Las asociaciones directamente recuperables, como las observadas entre dolor y calidad de vida o entre fatiga y calidad de vida, se conservan como evidencia cuantitativa individual. En cambio, los resultados procedentes de modelos de mediación, modelos multinivel o intervenciones se mantienen como evidencia estructural y conceptual hasta disponer de matrices suficientemente comparables.
La ausencia de una matriz completa y homogénea no invalida la estructura conceptual propuesta; por el contrario, identifica qué relaciones están respaldadas por datos correlacionales y cuáles requieren una validación posterior. En este sentido, el modelo propuesto es una estructura explicativa preliminar sustentada por la convergencia de diferentes líneas de evidencia. La carga sintomática representa el componente clínico; el distrés psicológico constituye un mecanismo psicoemocional potencial; el afrontamiento y el apoyo familiar representan recursos moduladores; y la calidad de vida constituye el resultado final. La continuidad de los cuidados continuos paliativos funciona como componente contextual que modifica las condiciones en las que estas relaciones se desarrollan.
Esta estructura ofrece una ventaja conceptual frente a modelos centrados en síntomas. El dolor y la fatiga explican una parte del deterioro de la calidad de vida, pero no explican por sí solos la experiencia global del paciente. La incorporación del distrés, afrontamiento y apoyo familiar considera mecanismos psicológicos y sociales que pueden contribuir a explicar por qué pacientes con cargas clínicas semejantes presentan diferentes evoluciones de bienestar. Los hallazgos de Yang et al., en 338 pacientes con cáncer avanzado, proporcionan evidencia adicional sobre este componente psicosocial: la resiliencia familiar se relacionó positivamente con el bienestar subjetivo, y el apoyo social percibido y la resiliencia psicológica participaron como mediadores [10].
Desde la perspectiva de enfermería, esta integración resulta pertinente. El proceso de atención de enfermería permite identificar de manera sistemática síntomas, alteraciones funcionales, necesidades psicológicas, recursos familiares y respuestas de afrontamiento. La valoración periódica se convierte así en un mecanismo de detección de cambios del paciente y orienta intervenciones individualizadas. El modelo favorece una transición desde una atención reactiva hacia una atención de cuidados continuos paliativos, preventiva y centrada en las necesidades multidimensionales del paciente. En este contexto, enfermería adquiere una función integradora al articular la valoración clínica con la identificación de necesidades emocionales, familiares y sociales.
El modelo es compatible con la atención oncológica longitudinal. La continuidad asistencial permite observar la evolución de los síntomas y del bienestar en diferentes momentos del proceso terapéutico, evitando la reducción de los cuidados continuos paliativos a una intervención vinculada con la fase terminal. Esta concepción resulta relevante en pacientes que continúan recibiendo tratamiento oncológico activo y que experimentan simultáneamente dolor, fatiga, ansiedad, insomnio, incertidumbre y alteraciones familiares. La recomendación de integración temprana de los cuidados paliativos formulada por ASCO proporciona respaldo clínico a esta perspectiva longitudinal [1].
No obstante, deben reconocerse limitaciones como la heterogeneidad de los instrumentos, que limita la equivalencia entre constructos. La calidad de vida se mide mediante diferentes versiones de instrumentos EORTC y otras escalas, mientras que afrontamiento, distrés y apoyo familiar presentan una diversidad considerable. Además, algunos estudios presentan tamaños muestrales reducidos, como ocurre con Matsuda et al., por lo que las asociaciones individuales se interpretan con cautela [3].
Una proporción importante de la evidencia procede de estudios observacionales o análisis secundarios, lo que limita las inferencias causales. Finalmente, la evidencia disponible no proporciona matrices de correlaciones homogéneas para estimar todas las rutas del modelo mediante un MASEM global.
Estas limitaciones no disminuyen el valor de la síntesis, sino que delimitan correctamente su alcance. La principal contribución del presente estudio consiste en integrar evidencia clínica, psicológica, familiar y asistencial dentro de una estructura explicativa coherente y diferenciada según el tipo de evidencia disponible. El modelo propuesto no es un modelo causal validado, sino una propuesta estructural derivada de la convergencia de resultados empíricos que requiere evaluación prospectiva.
En términos de investigación futura, se recomienda la aplicación del modelo en cohortes longitudinales de pacientes con cáncer avanzado con instrumentos estandarizados y administrados en momentos temporales equivalentes. La disponibilidad de matrices completas de correlación permitiría realizar un MASEM formal y evaluar el ajuste del modelo, la magnitud de los efectos directos e indirectos y la posible existencia de variables moderadoras. También es necesario controlar variables clínicas potencialmente confusoras, como estadio tumoral, presencia de metástasis, estado funcional, tratamiento recibido y comorbilidades. El control de estas variables permitirá avanzar desde una descripción de asociaciones hacia una comprensión más robusta de la calidad de vida del paciente oncológico.
En conjunto, los resultados indican que la calidad de vida en el cáncer avanzado no se explica mediante una única dimensión clínica. La evidencia converge hacia un modelo multidimensional en el que la carga sintomática, el distrés psicológico, el afrontamiento y los recursos familiares se encuentran interrelacionados dentro de un contexto asistencial en el que los cuidados continuos paliativos desempeñan un papel modulador. La principal aportación del modelo propuesto es integrar estas dimensiones. Esta metodología proporciona una base sólida para su posterior validación clínica y estadística.
Conclusiones
El modelo psicooncológico desarrollado integra variables clínicas, psicológicas y familiares en una secuencia estructurada de detección, valoración, intervención, coordinación y reevaluación, superando el enfoque tradicional centrado exclusivamente en síntomas. El distrés psicológico se confirma como el eje central del proceso, interactuando con dolor, fatiga, afrontamiento y apoyo familiar. Esta interacción determina la adaptación del paciente y la calidad de vida. La validez de contenido fue máxima, respaldada por el consenso unánime de 13 psicólogos de la Atención Primaria de Salud de Camagüey, Las Tunas y Ciego de Ávila, lo que garantiza su pertinencia contextual para la práctica profesional.
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Los autores Lisbet Ramírez Jerez, Lazara Dayamila González Benítez , Yanela Sánchez González, Yareny González Salvador, Yurisnielvis Hernández Torres , Anaidys Sanamé González
· Lisbet Ramírez Jerez, Lazara Dayamila González Benítez , Yanela Sánchez González, Yareny González Salvador, Yurisnielvis Hernández Torres , Anaidys Sanamé González Concepción y diseño del estudio: Planteamiento del problema científico, definición de objetivos, hipótesis y diseño metodológico general de la investigación.
· Lisbet Ramírez Jerez, Lazara Dayamila González Benítez , Yanela Sánchez González, Yareny González Salvador, Yurisnielvis Hernández Torres , Anaidys Sanamé González Adquisición de datos: Aplicación de encuestas, entrevistas semiestructuradas, escalas de valoración (VHI-10, VRQOL) y análisis acústico con software Praat. Reclutamiento y seguimiento de participantes (profesionales y pacientes).
· Lisbet Ramírez Jerez, Lazara Dayamila González Benítez , Yanela Sánchez González, Yareny González Salvador, Yurisnielvis Hernández Torres , Anaidys Sanamé González Análisis e interpretación de datos: Procesamiento estadístico con SPSS v.25, cálculo de tamaños de efecto (d de Cohen), análisis de fiabilidad (alfa de Cronbach), y aplicación del método Delphi modificado.
· Lisbet Ramírez Jerez, Lazara Dayamila González Benítez , Yanela Sánchez González, Yareny González Salvador, Yurisnielvis Hernández Torres , Anaidys Sanamé González Redacción del manuscrito: Elaboración del borrador inicial, redacción de todos los apartados (resumen, introducción, método, resultados, discusión, conclusiones, bibliografía).
· Lisbet Ramírez Jerez, Lazara Dayamila González Benítez , Yanela Sánchez González, Yareny González Salvador, Yurisnielvis Hernández Torres , Anaidys Sanamé González Revisiones sustanciales, Odalys Smith Martínez : Incorporación de sugerencias de expertos, ajustes metodológicos y mejora de la calidad científica del texto.
· Lisbet Ramírez Jerez, Lazara Dayamila González Benítez , Yanela Sánchez González, Yareny González Salvador, Yurisnielvis Hernández Torres , Anaidys Sanamé González Aprobación final: Lectura y aprobación de la versión final del manuscrito.
· Lisbet Ramírez Jerez, Lazara Dayamila González Benítez , Yanela Sánchez González, Yareny González Salvador, Yurisnielvis Hernández Torres , Anaidys Sanamé González Responsabilidad general: Acepta ser responsable de todos los aspectos del trabajo, garantizando que las cuestiones relativas a la exactitud e integridad de cualquier parte del trabajo se investiguen y resuelvan de forma apropiada.
DECLARACIÓN DE RESPONSABILIDADES ÉTICAS
Los autores declaran que:
- Han contribuido sustancialmente a la concepción, diseño, adquisición, análisis e interpretación de los datos para el trabajo, así como a la redacción y revisión crítica del contenido intelectual.
- Han participado en la redacción del texto y en las distintas revisiones del mismo cuando han sido necesarias.
- Han aprobado la versión final que va a ser publicada.
- Aceptan ser responsable de todos los aspectos del trabajo para garantizar que las cuestiones relativas a la exactitud o integridad de cualquier parte del trabajo se investiguen y resuelvan de forma apropiada.
- Declaran la existencia o no de conflictos de intereses que pudieran influir en los resultados o su interpretación.
- Cumplen con los principios éticos de la investigación en seres humanos, conforme a la Declaración de Helsinki, y ha obtenido la aprobación del Comité de Ética de Investigación del Hospital "María Curie".
- Han obtenido el consentimiento informado de todos los participantes en el estudio.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener conflictos de intereses que pudieran sesgar o influir inadecuadamente los resultados de la investigación. No existen relaciones económicas, personales o institucionales que pudieran dar lugar a un conflicto de intereses en relación con el manuscrito remitido para su publicación.
Financiación: La investigación no obtuvo financiamiento.
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