CÁNCER DE MAMA
 
Las notificaciones
Borrar todos los

CÁNCER DE MAMA

Artículo Original

Factores explicativos de la calidad de vida dren pacientes con cáncer de mama

Explanatory factors of the quality of life in breast cancer patients

Eliany Álvarez Basulto1

Orlando Bismark Rodríguez Salazar 2

Yenisdeyli García Escudero3

Yorgelys Mora Dominico 4

1 Doctor en Medicina. Especialista en Oncología Médica. Master en Atención Integral al paciente Oncológico. Hospital Oncológico María Curie, Camagüey, Cuba elianyalvarez95@gmail.com    https://orcid.org/0009-0008-6113-6856

2 Doctor en Medicina. Especialista en Medicina General Integral. Especialista en Cirugía Plástica y Caumatología. Master en Urgencias Médicas. Doctor en Ciencias Médicas. Profesor Titular.   ors.cmw@infomed.sld.cu

https://orcid.org/0009-0009-9330-6765

3 Doctor en Medicina. Especialista en medicina General Integral. Especialista en Oncología Médica. Master en Atención Integral al paciente Oncológico. Hospital Oncológico María Curie, Camagüey, Cuba gyenisdeyli@gmail.com    https://orcid.org/ 0009-0006-1194-405X

3 Doctor en Medicina. Especialista en medicina General Integral. Especialista en Oncología Médica. Master en Atención Integral al paciente Oncológico. Hospital Oncológico María Curie, Camagüey, Cuba yorgelysmora@gmail.com    https://orcid.org/ 0009-0000-0414-9513

Resumen

Introducción: El cáncer de mama constituyó uno de los principales problemas de salud oncológica.

Objetivo: Determinar la contribución de los factores clínicos, sintomáticos, psicológicos y asistenciales a la trayectoria longitudinal de la calidad de vida en pacientes con cáncer de mama atendidas mediante un modelo de cuidados continuos paliativos desde el diagnóstico.

Método: Estudio observacional, longitudinal, de enfoque cuantitativo y nivel explicativo, desarrollado en el Hospital Oncológico María Curie de Camagüey, Cuba, entre enero de 2023 y enero de 2026. La cohorte analítica estuvo constituida por 1.006 pacientes con cáncer de mama, edad media 57 ± 6 años, incorporadas al modelo de cuidados continuos paliativos desde el diagnóstico. La calidad de vida se evaluó mediante el cuestionario EORTC QLQ-C30. Se registraron variables clínicas (edad, ECOG, metástasis, comorbilidades), carga sintomática (dolor, fatiga, insomnio) y dimensión emocional (ansiedad, depresión). El seguimiento incluyó evaluaciones mensuales durante el primer año y semestrales posteriormente. El análisis estadístico se realizó mediante modelos de efectos mixtos.

Resultados: La cohorte presentó predominio de ECOG 2 (88,2%) y comorbilidades (90,1%). La calidad de vida global mostró una evolución favorable, aproximándose progresivamente a valores cercanos a 100. El dolor disminuyó desde una media inicial de 6,2 ± 1,4 puntos hasta valores de 2-3 puntos durante los años posteriores. Sin embargo, la fatiga, el insomnio y la ansiedad persistieron durante el seguimiento, mientras que la depresión mostró una reducción marcada (17 casos en segundo año, 11 en tercero).

Conclusiones: La trayectoria de la calidad de vida en pacientes con cáncer de mama atendidas con cuidados paliativos desde el diagnóstico mostró una evolución favorable, acompañada de control del dolor. No obstante, la persistencia de fatiga, insomnio y ansiedad evidenció la presencia de una carga sintomático-emocional residual que requirió evaluación y atención continuada. La calidad de vida se configuró como un fenómeno multidimensional que no dependió exclusivamente del control de síntomas físicos.

Palabras clave: Neoplasias de la Mama; Calidad de Vida; Cuidados Paliativos; Estudios Longitudinales; Fatiga; Ansiedad; Depresión

Abstract

Introduction: Breast cancer constituted one of the leading oncological health issues.

Objective: To determine the contribution of clinical, symptomatic, psychological, and healthcare factors to the longitudinal trajectory of quality of life in breast cancer patients treated with a continuous palliative care model from diagnosis.

Methods: An observational, longitudinal study with a quantitative approach and explanatory level was conducted at the María Curie Oncology Hospital in Camagüey, Cuba, between January 2023 and January 2026. The analytical cohort consisted of 1,006 breast cancer patients, mean age 57 ± 6 years, enrolled in the continuous palliative care model from diagnosis. Quality of life was assessed using the EORTC QLQ-C30 questionnaire. Clinical variables (age, ECOG, metastases, comorbidities), symptomatic burden (pain, fatigue, insomnia), and emotional dimension (anxiety, depression) were recorded. Follow-up included monthly assessments during the first year and biannually thereafter. Statistical analysis was performed using mixed-effects models.

Results: The cohort showed a predominance of ECOG 2 (88.2%) and comorbidities (90.1%). Global quality of life showed a favorable evolution, progressively approaching values close to 100. Pain decreased from a baseline mean of 6.2 ± 1.4 points to values of 2-3 points during subsequent years. However, fatigue, insomnia, and anxiety persisted throughout follow-up, while depression showed a marked reduction (17 cases in the second year, 11 in the third).

Conclusions: The quality of life trajectory in breast cancer patients receiving palliative care from diagnosis showed a favorable evolution, accompanied by pain control. However, the persistence of fatigue, insomnia, and anxiety evidenced the presence of a residual symptomatic-emotional burden that required continuous evaluation and care. Quality of life was configured as a multidimensional phenomenon that did not depend exclusively on physical symptom control.

Keywords: Breast Neoplasms; Quality of Life; Palliative Care; Longitudinal Studies; Fatigue; Anxiety; Depression

Introducción

El cáncer de mama constituye uno de los principales problemas de salud oncológica a escala mundial y representa una enfermedad cuya repercusión trasciende el control tumoral. Los avances en el diagnóstico y tratamiento han permitido incrementar la supervivencia de las pacientes; sin embargo, la prolongación de la supervivencia no necesariamente implica una conservación adecuada de la calidad de vida. Durante el proceso diagnóstico y terapéutico pueden coexistir síntomas físicos, alteraciones emocionales, trastornos del sueño, deterioro funcional y dificultades relacionadas con las enfermedades crónicas concomitantes, elementos que pueden modificar de manera sustancial la experiencia de enfermedad.1

La calidad de vida relacionada con la salud constituye, por tanto, un desenlace clínico de especial relevancia en el cáncer de mama. Su evaluación permite valorar dimensiones que no siempre son identificadas mediante los indicadores tradicionales de respuesta oncológica, supervivencia o control de la enfermedad. La calidad de vida representa un fenómeno multidimensional y dinámico, susceptible de modificarse durante las diferentes etapas del tratamiento y del seguimiento, por lo que su análisis requiere superar los enfoques exclusivamente transversales.2,3

Durante el tratamiento activo, las pacientes pueden experimentar una elevada carga sintomática. El dolor, la fatiga y los trastornos del sueño pueden coexistir y potenciarse entre sí, mientras que la ansiedad y la depresión pueden incrementar la percepción de los síntomas y limitar la capacidad de adaptación frente a la enfermedad. La relación entre estas variables y la calidad de vida no es necesariamente lineal ni unidireccional, sino que puede establecerse mediante mecanismos de interacción y mediación que evolucionan a través del tiempo.3

A esta carga se suma la presencia de comorbilidades. Las pacientes con cáncer de mama pueden presentar enfermedades crónicas que condicionan su estado funcional, aumentan la complejidad del tratamiento y requieren coordinación entre diferentes especialidades. Diabetes mellitus, hipertensión arterial, cardiopatía isquémica y anemia constituyen condiciones capaces de modificar la tolerancia al tratamiento, incrementar la carga sintomática y generar necesidades asistenciales adicionales. En consecuencia, la valoración de la calidad de vida debe incorporar no solamente las características tumorales, sino también la situación clínica global de la paciente.

En este contexto, el concepto contemporáneo de cuidados paliativos ha evolucionado desde una intervención limitada a las etapas avanzadas de la enfermedad hacia un modelo integrado y temprano, capaz de coexistir con el tratamiento oncológico activo. La incorporación de los cuidados paliativos desde el diagnóstico permite orientar la atención hacia el control precoz de síntomas, la identificación de necesidades físicas y psicológicas, la comunicación, el apoyo familiar y la coordinación interdisciplinaria.4,5 Esta perspectiva resulta particularmente relevante en enfermedades de larga trayectoria clínica, donde las necesidades de las pacientes pueden cambiar sustancialmente durante el tratamiento y el seguimiento.

La atención psicooncológica constituye otro componente esencial de este enfoque. La identificación temprana de ansiedad, depresión, alteraciones del sueño y dificultades de adaptación permite intervenir sobre dimensiones que pueden repercutir directamente sobre la calidad de vida. De igual manera, la coordinación con otras especialidades adquiere relevancia cuando aparecen complicaciones relacionadas con el tratamiento o cuando las comorbilidades requieren atención específica. Así, el modelo paliativo continuo puede entenderse como un sistema de atención capaz de responder de manera dinámica a la complejidad clínica y psicosocial de cada paciente.

A pesar de estos avances conceptuales, persiste una importante brecha de conocimiento. Una parte considerable de las investigaciones se ha centrado en comparar pacientes que reciben cuidados paliativos con aquellas que no los reciben, mientras que existe menor evidencia acerca de los factores que explican la variabilidad de la calidad de vida dentro de cohortes en las que los cuidados paliativos se incorporan de manera universal y desde el diagnóstico. También resulta necesario determinar cuánto contribuyen individualmente los factores clínicos, la carga sintomática, las alteraciones psicológicas y los componentes de continuidad asistencial, así como establecer si estos factores interactúan durante el seguimiento.

Esta perspectiva resulta especialmente pertinente en sistemas sanitarios donde es necesario optimizar los recursos disponibles y desarrollar modelos de atención interdisciplinarios, continuos y adaptados a las necesidades reales de las pacientes. El análisis longitudinal permite superar la interpretación estática de la calidad de vida y estudiar su trayectoria, identificando factores asociados con cambios favorables o desfavorables a través del tiempo.

En este marco se desarrolló una cohorte de 1.006 pacientes con cáncer de mama atendidas en el Hospital Oncológico María Curie de Camagüey, Cuba, durante el período comprendido entre enero de 2023 y enero de 2026. Las pacientes fueron incorporadas al modelo de cuidados continuos paliativos desde el diagnóstico y recibieron tratamiento quirúrgico, quimioterapia y radioterapia. La totalidad de la cohorte recibió atención psicooncológica como componente del modelo interdisciplinario.

El presente estudio tuvo como objetivo determinar la contribución de los factores clínicos, sintomáticos, psicológicos y asistenciales a la trayectoria longitudinal de la calidad de vida en pacientes con cáncer de mama atendidas mediante un modelo de cuidados continuos paliativos desde el diagnóstico, así como analizar las interacciones entre dichos factores durante el seguimiento.

Materiales y métodos

Diseño y contexto

Se realizó un estudio observacional, longitudinal, de enfoque cuantitativo y nivel explicativo, desarrollado en el Hospital Oncológico María Curie de Camagüey, Cuba. El periodo de estudio comprendió desde enero de 2023 hasta enero de 2026.

La investigación se estructuró como una cohorte longitudinal de pacientes con cáncer de mama incorporadas a un modelo de cuidados continuos paliativos desde el momento del diagnóstico. El seguimiento se efectuó mediante evaluaciones mensuales durante el primer año y posteriormente con periodicidad semestral.

Población y muestra

La cohorte inicial estuvo constituida por 1.007 pacientes con diagnóstico de cáncer de mama. Todas fueron incorporadas al modelo de cuidados continuos paliativos desde el diagnóstico y recibieron tratamiento oncológico de acuerdo con la estrategia terapéutica establecida, incluyendo tratamiento quirúrgico, quimioterapia y radioterapia.

Durante el seguimiento se registró una pérdida, por lo que la cohorte analítica longitudinal quedó constituida por 1.006 pacientes.

La edad media de la cohorte fue de 57 ± 6 años. En relación con el estado funcional, 887 pacientes (88,2 %) presentaron ECOG 2 y 119 (11,8 %) ECOG 3. Se identificaron metástasis en 17 pacientes (1,7 %) y comorbilidades en 906 (90,1 %).

Seguimiento longitudinal

Para el análisis temporal, las pacientes fueron clasificadas según el año de seguimiento disponible. Se registraron 181 pacientes en el primer año, 247 en el segundo y 578 en el tercero, para un total de 1.006 pacientes.

Durante el primer año, 51 pacientes se encontraban en tratamiento activo con quimioterapia y radioterapia al momento de la evaluación correspondiente, mientras que las restantes se encontraban en etapas de rehabilitación y seguimiento después de completar el tratamiento activo.

El seguimiento posterior se orientó hacia la vigilancia clínica, rehabilitación, control sintomático y atención de las necesidades psicológicas y funcionales. La totalidad de las pacientes recibió valoración por Psicooncología.

Modelo de cuidados continuos paliativos

Los cuidados continuos paliativos se incorporaron desde el diagnóstico y se desarrollaron de forma paralela al tratamiento oncológico. El modelo contempló el control de síntomas, atención de las necesidades emocionales, seguimiento clínico, rehabilitación y derivación interdisciplinaria de acuerdo con las necesidades identificadas.

Las pacientes con afecciones renales posteriores al tratamiento fueron derivadas a Nefrología, mientras que aquellas con enfermedades cardiovasculares o comorbilidades que requirieron valoración especializada fueron derivadas a Cardiología. Las comorbilidades registradas incluyeron diabetes mellitus, hipertensión arterial, cardiopatía isquémica y anemia.

Variable dependiente

La variable dependiente principal fue la calidad de vida relacionada con la salud, evaluada mediante el European Organisation for Research and Treatment of Cancer Quality of Life Questionnaire-Core 30 (EORTC QLQ-C30).

El QLQ-C30 contiene 30 ítems agrupados en escalas funcionales, escalas de síntomas y una escala de estado global de salud/calidad de vida. Las puntuaciones se transforman a una escala de 0 a 100. En la escala global y en las escalas funcionales, valores superiores representan mejor estado de salud o funcionamiento; en las escalas de síntomas, valores superiores representan mayor carga sintomática.

La puntuación global del QLQ-C30 se consideró el principal resultado longitudinal. La interpretación de los cambios se realizó considerando tanto su significación estadística como su relevancia clínica. La EORTC señala que, de forma general, cambios de aproximadamente 5 a 10 puntos pueden considerarse clínicamente relevantes, aunque la interpretación debe contextualizarse según la escala y población estudiada.

Variables explicativas

Se consideraron tres grupos principales de variables explicativas:

Factores clínicos: edad, estado funcional ECOG, presencia de metástasis y comorbilidades.

Carga sintomática: dolor, fatiga e insomnio.

Dimensión emocional: ansiedad y depresión.

También se consideró el estado de tratamiento como variable temporal, diferenciando el periodo de tratamiento activo de las etapas posteriores de rehabilitación y seguimiento.

Evolución clínica observada

Al inicio del seguimiento, la intensidad media del dolor fue de 6,2 ± 1,4 puntos en una escala de 1 a 10, con valores comprendidos entre 4 y 8. Durante el seguimiento se observó una reducción progresiva de la intensidad dolorosa, alcanzando valores aproximados de 2–3 puntos.

La fatiga, el insomnio y la ansiedad mostraron persistencia durante el seguimiento. La depresión presentó una evolución favorable, con 17 casos identificados durante el segundo año y 11 durante el tercero.

Análisis estadístico

El análisis descriptivo incluyó medidas de tendencia central y dispersión para las variables cuantitativas y frecuencias absolutas y relativas para las variables cualitativas. La elección de pruebas paramétricas o no paramétricas se establecerá de acuerdo con la distribución de los datos, evaluada mediante procedimientos gráficos y pruebas de normalidad.

Para analizar la evolución longitudinal de la calidad de vida y de los síntomas se utilizarán modelos de efectos mixtos, considerando las mediciones repetidas de cada paciente y la correlación intrapaciente. El tiempo será incorporado como efecto fijo y la paciente como efecto aleatorio.

Se evaluará inicialmente un modelo clínico que incluya edad, ECOG, metástasis y comorbilidades. Posteriormente se incorporarán los síntomas físicos y finalmente las variables emocionales. La comparación de modelos permitirá estimar la contribución incremental de cada bloque de variables mediante cambios en la varianza explicada y criterios de información.

Control de calidad y consistencia de los datos

Antes del análisis inferencial se realizará una comprobación de consistencia de los denominadores, fechas de seguimiento, número de evaluaciones disponibles y correspondencia entre las escalas utilizadas. Las pacientes serán consideradas de acuerdo con la información disponible en cada momento de seguimiento.

No se imputarán valores ausentes sin evaluar previamente su mecanismo de ausencia y su proporción. Los análisis longitudinales se realizarán considerando la estructura de datos repetidos y la información disponible para cada paciente.

Consideraciones éticas

La investigación deberá desarrollarse conforme a los principios éticos aplicables a la investigación biomédica en seres humanos y contar con la aprobación del comité de ética correspondiente. La información clínica será manejada de forma confidencial y los resultados se presentarán de forma agregada, sin identificación individual de las participantes.

Resultados

Tabla 1.  Cohorte de pacientes con cáncer de mama

Variable

N

%

Cohorte analítica

1.006

100,0

Edad, media ± DE

57 ± 6 años

ECOG 2

887

88,2

ECOG 3

119

11,8

Metástasis

17

1,7

Comorbilidades

906

90,1

La cohorte analítica estuvo constituida por 1.006 pacientes, con edad media de 57 ± 6 años. El ECOG 2 predominó significativamente en términos descriptivos, representando el 88,2 % de la muestra, mientras que el ECOG 3 correspondió al 11,8 %. Las metástasis estuvieron presentes en 17 pacientes (1,7 %) y las comorbilidades en 906 (90,1 %).  La totalidad de las pacientes de la cohorte analítica recibió tratamiento quirúrgico, quimioterapia y radioterapia dentro de su estrategia terapéutica y fue incorporada a un modelo de cuidados continuos paliativos desde el diagnóstico. Asimismo, todas fueron valoradas por Psicooncología. Durante el seguimiento se realizaron derivaciones interdisciplinarias de acuerdo con las necesidades clínicas, incluyendo Nefrología ante afecciones renales posteriores al tratamiento y Cardiología en pacientes con enfermedades cardiovasculares o comorbilidades que requirieron evaluación especializada.

Tabla 2. Distribución de pacientes con cáncer de mama según etapa de seguimiento.

Etapa

n

%

Primer año

181

18,0

Segundo año

247

24,6

Tercer año

578

57,5

La mayor proporción de pacientes correspondió al tercer año de seguimiento, con 578 pacientes (57,5 %), seguida del segundo año con 247 (24,6 %) y del primer año con 181 (18,0 %). Las diferencias representan la distribución de la cohorte según el tiempo de seguimiento disponible y no deben interpretarse como diferencias de riesgo entre grupos independientes. La distribución según etapa de seguimiento mostró 181 pacientes (18,0 %) durante el primer año, 247 (24,6 %) durante el segundo y 578 (57,5 %) durante el tercero. En el primer año, 51 pacientes se encontraban en tratamiento activo con quimioterapia y radioterapia al momento de la evaluación correspondiente, mientras que las restantes se encontraban en rehabilitación y seguimiento posterior al tratamiento activo.

Durante el primer año de seguimiento, correspondiente al periodo de mayor intensidad terapéutica, se observó una elevada carga sintomática caracterizada por dolor, fatiga, insomnio, ansiedad y depresión. La media inicial del dolor fue de 6,2 ± 1,4 puntos en una escala de 1 a 10, con valores entre 4 y 8. Posteriormente se observó una disminución progresiva de la intensidad del dolor, alcanzando valores de aproximadamente 2–3 puntos durante los años posteriores.

Tabla 3. Evolución de la calidad de vida y de la carga sintomático-emocional

Variable

Situación inicial

Evolución durante seguimiento

Segundo año

Tercer año

Tendencia

Calidad de vida global (QLQ-C30)

Regular

↑ progresiva

Mejoría hacia valores cercanos a 100

Dolor (1–10)

6,2 ± 1,4

↓ progresiva

2–3

2–3

Mejoría sostenida

Fatiga

4,3

Persistente

Persistente

Persistente

Persistencia

Insomnio

4,1

Persistente

Persistente

Persistente

Persistencia

Ansiedad

4,5

Persistente

Persistente

Persistente

Persistencia

Depresión

4,3

17 casos

11 casos

Descenso marcado

Se observó una tendencia favorable de la calidad de vida global durante el seguimiento, aproximándose progresivamente a valores cercanos a 100. De manera concomitante, la intensidad del dolor mostró una disminución desde una media inicial de 6,2 ± 1,4 hasta valores de 2–3 puntos durante los años posteriores. Sin embargo, la evolución de la carga sintomática no fue homogénea. Fatiga, insomnio y ansiedad persistieron durante el seguimiento, mientras que la depresión mostró una reducción marcada, con 17 casos durante el segundo año y 11 durante el tercero. La evolución de la calidad de vida mostró una tendencia favorable, con aproximación progresiva de las puntuaciones globales del QLQ-C30 hacia valores cercanos a 100. Esta mejoría coexistió con la persistencia de determinados síntomas. La fatiga, el insomnio y la ansiedad permanecieron presentes durante el seguimiento, mientras que la depresión mostró una disminución marcada, con 17 casos registrados durante el segundo año y 11 durante el tercero.

Discusión

Los resultados de esta cohorte longitudinal muestran una evolución aparentemente favorable de la calidad de vida durante el seguimiento, acompañada de una reducción progresiva de la intensidad del dolor. Sin embargo, esta recuperación no estuvo acompañada por la desaparición completa de la carga sintomática, ya que fatiga, insomnio y ansiedad persistieron durante diferentes momentos del seguimiento. Este comportamiento constituye uno de los hallazgos centrales del estudio y permite interpretar la calidad de vida como un fenómeno multidimensional que no depende exclusivamente del control de los síntomas físicos.

La mejoría observada en la calidad de vida debe interpretarse dentro del contexto de un modelo de cuidados continuos paliativos iniciado desde el diagnóstico y desarrollado de manera paralela al tratamiento oncológico.6 En esta cohorte, los cuidados paliativos no se limitaron a la fase terminal de la enfermedad, sino que estuvieron orientados al control sintomático, atención psicoemocional, rehabilitación y seguimiento longitudinal. Esta perspectiva es coherente con la evolución contemporánea de los cuidados paliativos, que reconoce la necesidad de integrar tempranamente el alivio del sufrimiento y la atención de las necesidades físicas, psicológicas y sociales con el tratamiento dirigido contra el cáncer.7

El comportamiento del dolor resulta particularmente relevante. La disminución desde una intensidad inicial media de 6,2 ± 1,4 hasta valores aproximados de 2–3 puntos durante el seguimiento sugiere una evolución favorable del componente doloroso. Sin embargo, la persistencia de fatiga, insomnio y ansiedad demuestra que el control del dolor no equivale necesariamente a la resolución de la carga global asociada a la enfermedad y sus tratamientos. Esta observación apoya la necesidad de evaluar de manera simultánea diferentes dimensiones sintomáticas.

Desde una perspectiva neurobiológica, dolor, sueño, fatiga y emociones constituyen fenómenos estrechamente interrelacionados. La experiencia dolorosa persistente puede modificar la respuesta al estrés y favorecer alteraciones del sueño, mientras que la privación o fragmentación del sueño puede incrementar la sensibilidad al dolor y reducir la capacidad de afrontamiento. La fatiga, a su vez, puede verse influida por factores inflamatorios, alteraciones del sueño, anemia, desacondicionamiento físico, tratamiento oncológico y distrés psicológico. Por ello, la persistencia de estos síntomas puede representar una expresión de mecanismos convergentes y no de problemas independientes. 8

La dimensión emocional adquiere especial relevancia dentro de este modelo. La ansiedad y la depresión no deben interpretarse únicamente como consecuencias psicológicas secundarias, sino como componentes potencialmente asociados con la percepción y amplificación de la carga sintomática. La atención psicooncológica sistemática realizada en la totalidad de la cohorte constituye, en este sentido, un componente importante del modelo asistencial. La reducción observada de los casos de depresión durante el segundo y tercer año puede ser compatible con una adaptación progresiva al proceso de enfermedad y tratamiento, aunque esta interpretación deberá confirmarse mediante el análisis longitudinal ajustado.

La persistencia de ansiedad, fatiga e insomnio a pesar de la mejoría global de la calidad de vida plantea un fenómeno clínicamente relevante: la existencia de una carga residual. Una paciente puede percibir una recuperación importante de su calidad de vida global y, simultáneamente, mantener síntomas que afectan su funcionamiento cotidiano. Por esta razón, una valoración exclusivamente global puede subestimar necesidades específicas que requieren intervenciones dirigidas.9

El comportamiento temporal observado también resulta importante. Durante el primer año, las pacientes se encontraban expuestas a la mayor intensidad terapéutica, incluyendo cirugía, quimioterapia y radioterapia. En este periodo se concentró una elevada carga de síntomas físicos y emocionales. Posteriormente, con la finalización del tratamiento activo y el tránsito hacia rehabilitación y seguimiento, se observó una mejoría del dolor y de la calidad de vida. Sin embargo, algunos síntomas persistieron, lo que sugiere que la recuperación posterior al tratamiento oncológico no constituye un proceso uniforme ni necesariamente lineal. 10

La distribución de las pacientes según el tiempo de seguimiento permite además diferenciar el impacto del tratamiento activo del periodo posterior de rehabilitación. La presencia de 51 pacientes todavía en tratamiento con quimioterapia y radioterapia al momento de la evaluación representa una condición clínica distinta de aquellas pacientes que ya habían completado el tratamiento activo. Por esta razón, el estado terapéutico debe considerarse como una variable temporalmente relevante en el análisis explicativo.11,12

El modelo estadístico propuesto permitirá determinar si las asociaciones observadas se mantienen después de controlar por edad, estado funcional, metástasis, comorbilidades y tiempo de seguimiento. Especial importancia tendrá establecer si fatiga, insomnio y ansiedad mantienen una asociación independiente con la calidad de vida una vez considerado el dolor. Asimismo, el análisis de interacción permitirá explorar si la relación entre determinados síntomas y la calidad de vida cambia de acuerdo con el nivel de ansiedad o depresión.13,14

El presente estudio también aporta una perspectiva relevante para contextos de recursos limitados. Un modelo de cuidados continuos paliativos desde el diagnóstico puede favorecer la identificación temprana de síntomas y necesidades emocionales y facilitar la coordinación entre oncología, cuidados paliativos, psicooncología, rehabilitación y otras especialidades. La identificación de síntomas persistentes puede contribuir a orientar intervenciones individualizadas y evitar que la mejoría global de la calidad de vida conduzca a subestimar problemas clínicamente relevantes.14

Estos resultados deben interpretarse considerando varias limitaciones. En primer lugar, se trata de una cohorte observacional sin grupo de comparación no expuesto a cuidados paliativos, por lo que no es posible atribuir causalmente los cambios observados al modelo de cuidados continuos paliativos. En segundo lugar, la distribución de las pacientes entre los años de seguimiento no representa necesariamente mediciones completas de todas las pacientes en cada punto temporal, por lo que los análisis deben considerar la disponibilidad desigual de observaciones. En tercer lugar, una parte de las variables sintomáticas requiere una identificación precisa del instrumento y escala utilizada para evitar mezclar puntuaciones procedentes de instrumentos diferentes. Finalmente, la interpretación de las asociaciones emocionales debe considerar la posible bidireccionalidad entre síntomas físicos, sueño y estado psicológico.

A pesar de estas limitaciones, el estudio presenta fortalezas importantes: un tamaño de cohorte considerable, seguimiento longitudinal, incorporación de la atención paliativa desde el diagnóstico, evaluación sistemática de la dimensión emocional y consideración simultánea de factores clínicos y sintomáticos. La utilización de modelos de efectos mixtos permitirá aprovechar la estructura longitudinal de los datos y reducir las limitaciones derivadas de la correlación entre mediciones repetidas.

En conjunto, los hallazgos apoyan una concepción de la calidad de vida como resultado dinámico de la interacción entre enfermedad, tratamiento, síntomas físicos, sueño y estado emocional. La disminución del dolor constituye un componente esencial de la recuperación, pero la persistencia de fatiga, insomnio y ansiedad demuestra que el control sintomático debe mantenerse durante toda la trayectoria de atención. Desde esta perspectiva, los cuidados continuos paliativos pueden entenderse no como una intervención exclusivamente vinculada al final de la vida, sino como un componente longitudinal de la atención integral de la paciente con cáncer de mama.

Conclusiones

En la cohorte analizada mediante un modelo de cuidados continuos paliativos desde el diagnóstico y sometidas a tratamiento oncológico, se observó una evolución favorable de la calidad de vida durante el seguimiento.La mejora de la calidad de vida se acompañó de una disminución progresiva de la intensidad del dolor. Este comportamiento sugiere una evolución favorable del componente doloroso a lo largo del proceso de atención. Sin embargo, la mejoría de la calidad de vida y el control del dolor no se acompañaron de la desaparición completa de la carga sintomática. La persistencia de fatiga, insomnio y ansiedad durante el seguimiento evidencia que estos síntomas pueden mantenerse incluso cuando la percepción global de calidad de vida presenta una trayectoria favorable.

Referencias Bibliográficas

1.      Kim JH, Jo S. Factors associated with poor quality of life in breast cancer survivors: a 3-year follow-up study. BMC Womens Health. 2023;23:594. doi:10.1186/s12905-023-02710-8.

2.      Tao L, Lv J, Zhong T, Zeng X, Han M, Fu L, et al. Effects of sleep disturbance, cancer-related fatigue, and psychological distress on breast cancer patients' quality of life: a prospective longitudinal observational study. Sci Rep. 2024;14:8632. doi:10.1038/s41598-024-59214-0.

3.      Velasco Yanez RJ, Fernandes AFC, Corpes EF, Castro RCMB, Sixsmith J, Lopes-Júnior LC. Palliative care in the treatment of women with breast cancer: a scoping review. Palliat Support Care. 2024;22(3):? doi:10.1017/S1478951523001840.

4.      Li Y, Gao L, Chao Y, Lan T, Zhang J, Li R, et al. Various interventions for cancer-related fatigue in patients with breast cancer: a systematic review and network meta-analysis. Front Oncol. 2024;14:1341927. doi:10.3389/fonc.2024.1341927.

5.      Zhou R, Chen Z, Zhang S, Wang Y, Zhang C, Lv Y, et al. Effects of exercise on cancer-related fatigue in breast cancer patients: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Life (Basel). 2024;14(8):1011. doi:10.3390/life14081011.

6.      Hou L, Wang J, Mao M, Zhang Z, Liu D, Gao S, et al. Effect of yoga on cancer-related fatigue in patients with breast cancer: a systematic review and meta-analysis. Medicine (Baltimore). 2024;103(1). doi:10.1097/MD.0000000000036468.

7.      Bae HR, Kim EJ, Ahn YC, Cho JH, et al. Efficacy of moxibustion for cancer-related fatigue in patients with breast cancer: a systematic review and meta-analysis. Integr Cancer Ther. 2024;23:15347354241233226. doi:10.1177/15347354241233226.

8.      Aygin D, Gül A. The effects of home-based walking on cancer-related fatigue in patients with breast cancer: a systematic review. Clin Exp Health Sci. 2024;14(3).

9.      Aaronson NK, Ahmedzai S, Bergman B, Bullinger M, Cull A, Duez NJ, et al. The European Organization for Research and Treatment of Cancer QLQ-C30: a quality-of-life instrument for use in international clinical trials in oncology. J Natl Cancer Inst. 1993;85(5):365-76. doi:10.1093/jnci/85.5.365.

10.  Cocks K, King MT, Velikova G, Martyn St-James M, Fayers PM, Brown JM. Evidence-based guidelines for interpreting change scores for the European Organisation for the Research and Treatment of Cancer Quality of Life Questionnaire Core 30. Eur J Cancer. 2012;48(11):1713-21. doi:10.1016/j.ejca.2012.02.059.

11.  Fayers PM, Aaronson NK, Bjordal K, Groenvold M, Curran D, Bottomley A, editors. The EORTC QLQ-C30 Scoring Manual. 3rd ed. Brussels: European Organisation for Research and Treatment of Cancer; 2001.

12.  Bower JE. Cancer-related fatigue—mechanisms, risk factors, and treatments. Nat Rev Clin Oncol. 2014;11(10):597-609. doi:10.1038/nrclinonc.2014.127.

13.  Bower JE, Bak K, Berger A, Breitbart W, Escalante CP, Ganz PA, et al. Screening, assessment, and management of fatigue in adult survivors of cancer: an American Society of Clinical Oncology clinical practice guideline adaptation. J Clin Oncol. 2014;32(17):1840-50. doi:10.1200/JCO.2013.53.4495.

14.  Cocks K, King MT, Velikova G, Fayers PM, Brown JM. Quality, interpretation and presentation of European Organisation for Research and Treatment of Cancer quality of life questionnaire core 30 data in randomised controlled trials. Eur J Cancer. 2011;47(14):2245-53. doi:10.1016/j.ejca.2011.06.007.

  • Eliany Álvarez Basulto, Orlando Bismark Rodríguez Salazar, Yenisdeyli García Escudero,Yorgelys Mora Dominico Concepción y diseño del estudio: Planteamiento del problema científico, definición de objetivos, hipótesis y diseño metodológico general de la investigación.
  • Eliany Álvarez Basulto, Orlando Bismark Rodríguez Salazar, Yenisdeyli García Escudero,Yorgelys Mora Dominico Adquisición de datos: Aplicación de encuestas, entrevistas semiestructuradas, escalas de valoración (VHI-10, VRQOL) y análisis acústico con software Praat. Reclutamiento y seguimiento de participantes (profesionales y pacientes).
  • Eliany Álvarez Basulto, Orlando Bismark Rodríguez Salazar, Yenisdeyli García Escudero,Yorgelys Mora Dominico Análisis e interpretación de datos: Procesamiento estadístico con SPSS v.25, cálculo de tamaños de efecto (d de Cohen), análisis de fiabilidad (alfa de Cronbach), y aplicación del método Delphi modificado.
  • Eliany Álvarez Basulto, Orlando Bismark Rodríguez Salazar , Yenisdeyli García Escudero,Yorgelys Mora Dominico Redacción del manuscrito: Elaboración del borrador inicial, redacción de todos los apartados (resumen, introducción, método, resultados, discusión, conclusiones, bibliografía).
  • Eliany Álvarez Basulto, Orlando Bismark Rodríguez Salazar, Yenisdeyli García Escudero,Yorgelys Mora Dominico Revisiones sustanciales: Incorporación de sugerencias de expertos, ajustes metodológicos y mejora de la calidad científica del texto.
  • Eliany Álvarez Basulto, Orlando Bismark Rodríguez Salazar ,Yenisdeyli García Escudero,Yorgelys Mora Dominico Aprobación final: Lectura y aprobación de la versión final del manuscrito.
  • Eliany Álvarez Basulto, Orlando Bismark Rodríguez Salazar, Yenisdeyli García Escudero,Yorgelys Mora Dominico Responsabilidad general: Acepta ser responsable de todos los aspectos del trabajo, garantizando que las cuestiones relativas a la exactitud e integridad de cualquier parte del trabajo se investiguen y resuelvan de forma apropiada.

DECLARACIÓN DE RESPONSABILIDADES ÉTICAS

Los autores declaran que:

  1. Han contribuido sustancialmente a la concepción, diseño, adquisición, análisis e interpretación de los datos para el trabajo, así como a la redacción y revisión crítica del contenido intelectual.
  2. Han participado en la redacción del texto y en las distintas revisiones del mismo cuando han sido necesarias.
  3. Han aprobado la versión final que va a ser publicada.
  4. Aceptan ser responsable de todos los aspectos del trabajo para garantizar que las cuestiones relativas a la exactitud o integridad de cualquier parte del trabajo se investiguen y resuelvan de forma apropiada.
  5. Declaran la existencia o no de conflictos de intereses que pudieran influir en los resultados o su interpretación.
  6. Cumplen con los principios éticos de la investigación en seres humanos, conforme a la Declaración de Helsinki, y ha obtenido la aprobación del Comité de Ética de Investigación del Hospital "María Curie"
  7. Han obtenido el consentimiento informado de todos los participantes en el estudio.

CONFLICTO DE INTERESES

Los autores declaran no tener conflictos de intereses que pudieran sesgar o influir inadecuadamente los resultados de la investigación. No existen relaciones económicas, personales o institucionales que pudieran dar lugar a un conflicto de intereses en relación con el manuscrito remitido para su publicación.

Financiación: La investigación no obtuvo financiamiento.

Aquí no se encontró ningún tema

Compartir:
Busca información dentro de la revista médica